SOBRE LAS SEÑALES DEL AMOR


Ali Ibn Hazm, (Córdoba, España 994-1063)


De “Sobre las señales del amor” 
(Fragmentos)


Mis ojos no se paran sino donde estás tú.
Debes de tener las propiedades que dicen del imán.
Los llevo adonde tú vas y conforme te mueves,
como en gramática el atributo sigue al nombre.


***


Me quedé con ella a solas, sin más tercero que el vino,
mientras el ala de la tiniebla nocturna se abría suavemente.
Era una muchacha sin cuya vecindad perdería la vida.
¡Ay de ti! ¿Es que es pecado este anhelo de vivir?
Yo, ella, la copa, el vino blanco y la oscuridad
parecíamos tierra, lluvia, perla, oro y azabache.


***
La “bella paciencia” está prisionera;
pero las lágrimas corren libremente.

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