Seña 13


Nichita Stanescu, Ploiesti, Rumanía

El ángel había muerto, 
yo no fui capaz de retenerlo en mis brazos,
se convirtió en agua y se me escurrió entre los dedos
me humedeció la rodilla
y me lavó los pies,
los mismos con los que camino…
eso fue exactamente lo que hizo
esa manera de irse
y de dejarme solo
en esta carrera sin fin.

Tomado de Letralia

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