La distancia y el tiempo



Waldo Leyva, remates de Ariosa, Cuba


Tú estás en el portal, apenas has nacido
caminas hacia el mar y cuando llegas
tienes el pelo blanco y la mirada torpe.

Desde la costa se ven las tejas rojas de la casa.

Si quieres regresar, ya no es posible;
a medida que avanzas se borran los caminos.

Tu camisa de niño aún está húmeda
y veleta de abril en el cordel
indica para siempre la dirección del viento.

Qué gastadas las uñas,
qué frágil la memoria,
qué viejo tu zapato por la arena.


De Selección de poemas, Foja de poesía nº 15, Círculo de Poesía

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