Las dulces muertes


Héctor Pedro Blomberg, Bs As, Argentina

Sucios despojos de los grandes muelles,
almas errantes de los viejos puertos,
¡Cuán sabias sois cuando fumáis el opio
de vuestras pipas!

Turbios harapos de la muerta China,
mascad betel en las calladas noches;
fumad yen-hok para ahuyentar la sombra
de vuestras almas.

Hombres hambrientos de lejanas tierras,
el bang celeste y el haschisch divino
aliviarán la trágica fatiga
de vuestros huesos.

Morid así, porque la muerte es dulce
cuando llega en la noche de los puertos,
y en el humo del opio desvanece
vuestra miseria.

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