Jacqueline Goldberg. Poesía venezolana

jaqueline-goldberg-vicente correales

Jacqueline Goldberg * escribe de manera directa, expresando mucho en lo poco, , buscando siempre desde todas las grietas de la vida, de la palabra, siendo toda ella temblor y resistencia. “Temblar como refugio y medicina. / Temblar al borde del temblor. Para sanar.” Es una delicia y una revelación leerla. Aquí se las dejo.

|…|

la familia resiste en la cuerda floja

no ya en la duda
ni en la variación del miedo

no en la lágrima
ni en el temblor
de los hombros hundidos

su tibieza ha alcanzado el pudor
el hermoso rostro
de quienes claudican
para luego reconfortarse en el olvido

nunca fue en vano la espera

el regreso a casa arderá en la frente
pero será leve.


(De La salud en Cuerpo plural. Antología de la poesía  hispanoamericana contemporánea.)

 

|…|

Pertenezco
a una raza de mujeres
que se destruyen
a medianoche

insinúan perfiles
voces rasgadas

son ellas
las que poseen
el triste prestigio
de abandonarse
a la caída
ellas
las que saben de tiempos
que no necesitan
nombrarse

agotarse

olvidarse

 

|…|

a esto
le llaman fugarse
pero
—insisto—
lo que duele
lo que asusta
no es la herida cerrada en la mesa
ni el vientre asombrado de una virgen

hablo de mecerse
y dejar caer el deseo

arrojarse uno
con todo y cuerpo
con la lengua recorriendo
un país de sexos inválidos
sin perderse
sin admitir apodos
asuntos indebidos

sin aferrarse
a esos muros sostenidos en la carne
a fuerza de ciudad

 

(De A fuerza de ciudad, Tierra de Gracia Editores, 1989 )

 

|…|

Aquello que tiembla a sus anchas:
la cordillera andina,
un párpado,
gelatina recién fraguada,
un pájaro,
un avión sobre la tormenta,
la voz del temeroso,
ramas en la ventisca,
un músculo agotado,
un elevador obstinado,
vasos muy juntos,
un perro asustado,
la barbilla,
un automóvil a medio camino,
mis manos,
mis hombros,
mis manos.

|…|

Es mi casa cuarto de los temblores, donde fogones, libros y cama aligeran huesos. Lo es el hijo, el marido, el mueblecillo que pulo para corroborar que no todo es inútil. Cuarto que me cuida de bellas catástrofes, odios macerados, verbos predadores.

Pasar de puntillas junto a ciertas cosas, con el asco alerta, la desgracia como temperamento. Ceder al rapto, inclinarse, acunarse. Simplemente temblar.

Escribo un libro, este libro,
mi “cuarto de los temblores”.
Debo cuidar el porvenir.
El libro es anhelo;
temblar, premonición.

 

NOTA BENE

Alguien dijo que el día que escribiese sobre el temblor dejaría de temblar. Que cuando tallara en vocablos todo lo que en mí vibra desde la infancia, nada volvería a estremecerse.
He escrito un libro sobre el temblor.
Tiemblo.
Aún tiemblo.

(De El cuarto de los temblores, Oscar Todtmann Editores, 2018)

***

Jacqueline Goldberg (Maracaibo, 1966) es doctora en Ciencias Sociales y licenciada en Letras. Sus trece poemarios publicados desde 1986 hasta 2006 fueron recogidos en Verbos predadores, poesía reunida (2007). Entre sus publicaciones se encuentran Postales negras (2011), Limones en almíbar (2014), Nosotros, los salvados; poesía documental (2015) y El cuarto de los temblores (2018). Su novela Las horas claras obtuvo en Venezuela el XII Premio Transgenérico de la Sociedad de Amigos de la Cultura Urbana (2012) y la ha hecho acreedora de importantes reconocimientos. Es una de las escritoras venezolanas más reconocidas y en ella destaca su interés por explorar distintos formatos de publicación literaria, incluyendo las redes sociales.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s